Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 2 de mayo de 2013

Retrato de un poeta…, en Campos de Castilla


Antonio Machado y Leonor el día de su boda 

El espectacular progreso de la fotografía hacia mitad del siglo XIX cambió el concepto de retrato encomendado hasta entonces al único fedatario público posible: el pintor. La nueva técnica se convirtió en competidora y aliada del pintor impresionista. Monet tuvo hasta cuatro cámaras, y Degas experimentó con una de las primeras cámaras portátiles de Kodak.

Retrato, publicado en 1908 ocupa, no por azar, en Campos de Castilla el lugar del prólogo. Sus primeros versos son una añoranza de la Sevilla natal, su juventud en Castilla –indudablemente se refiere a la Nueva; apenas hace dos años que Don Antonio está en Soria- y un paso de página a tiempos anteriores.
¿Qué hace en “provincias” un poeta de vida bohemia y tertulias de café que ya ha publicado (1903) Soledades y colabora en periódicos?

Machado sacó unas oposiciones en las que la opción de destino se limitaba a dos provincias, tenía que comer, y eligió Soria. Quedaría por tanto razonada su nostalgia; vamos comprendiendo el Retrato.

Ahondando en él, otra estrofa nos lo amplía. Su éxito con las mujeres era modesto, no seductor y de “torpe aliño indumentario”. Tal vez la flecha de Cupido se refiera ya a Leonor, casi veinte años menor que él, con la que se casó en 1909.

Con el interés de arqueólogo en yacimiento (literario) seguimos analizando el Retrato hallado. Los versos nueve al veinte aportan nueva luz. Lo que en principio es afinidad con las ideas modernistas: Adoro la hermosura…., versos más abajo nos confunde: Ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar…, tenores huecos..., coro de grillos.
Sería aceptable admitir una transformación en el poeta a partir de su nuevo estado: el amor, la grandeza de las cosas sencillas y el duro entorno soriano, le separan de la superficialidad bohemia y así lo manifiesta en :

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

La estrofa confirma, con un punto de orgullosa reivindicación, la obligación de trabajar para vivir y satisfacer las necesidades entregando su obra sin compensaciones.

Campos de Castilla se publicó en la primavera de 1912 con una tirada de dos mil trescientos ejemplares. Don Antonio recibió por ello trescientas pesetas. Por supuesto no estamos en condiciones de valorar si la remuneración era acorde con la obra, citamos el dato como aportación histórica.

Al margen del tratamiento un tanto anecdótico del que hacemos gala en esta entrada, Campos de Castilla sin duda encierra –tendremos ocasión de comprobarlo- mayor profundidad.

Sugerencia: 
Poema en audio: Retrato de Antonio Machado por Fernando Fernán Gómez

8 comentarios:

pancho dijo...

Excelente comentario a uno de los poemas cumbre y más conocidos de la literatura en castellano. Contiene versos eternos como "pero mi verso brota de manantial sereno". Seguro que pensó también en "sonoro" en lugar de "sereno", porque ritmo, sonoridad y compás lo tiene a raudales. Y qué decir del dramatismo desnudo de la última estrofa. Inolvidable.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Una delicia la voz de Fernando Fernán Gómez, recitando este gran poema. Gracias por proporcionarnos el enlace.

El manantial es sereno y sincero, nos emociona.

Besos

Aldabra dijo...

veinte años de diferencia... me sigue llamando la atención...

y de Sevilla Soria... vaya cambio... como el día y la noche.

biquiños,

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué maravilla de comentario: relacionas itnteligentemente el retrato fotográfico con el autorretrato que nos regala el autor. En efecto, es el único prólogo posible para una obra revolucionaria....

Marijose dijo...



Exeelente comentario para uno de los poemas más fabuloso de la literatura castellana. Fué escrita en un momento crítico de nuestra historia. España se desgastaba y perdia prestigio internacional.

Si Machado nos viera ahora...

Gelu dijo...

Buenas noches, Paco Cuesta:

No sabes las veces que he mirado esa fotografía de Antonio Machado y Leonor.
Tuve que encontrar una foto de mis bisabuelos, que me ayudó a entender
lo que significaba que el marido estuviese sentado y la mujer de pie.
Y valorar la diferencia de edad de acuerdo a la época y costumbres.
En esa pareja había amor. Leonor se sabía adorada por un hombre guapo, bueno y que escribía cosas hermosas que se entendían.

El poema es una maravilla en su sencillez y autenticidad.

Abrazos.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Una excelente introducción también la tuya. Muchas gracias y un saludo.

Myriam dijo...

Querido Paco, como ves ahora estoy aquí metida en tu blog apreciando tus trabajos sobre Machado y Delibes.

Como te dice José Luis aqui arriba, excelente introducción.

Sigo para arriba, comentandote las siguientes entradas

Un abrazo