Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

viernes, 23 de octubre de 2015

LOCURA DE CUERDOS O CORDURA DE LOCOS. El licenciado Vidriera, Novelas ejemplares, Miguel de Cervantes

[...] y en el pajar se enterraba hasta la garganta


Pío Baroja empezaba así su artículo La literatura y la historia:

Los escritores suponen que conocen su país si conocen su literatura; los políticos tienden a enterarse de las condiciones de un pueblo por la Historia, y ¡por qué Historia! Ninguno de los sistemas es exacto, pero está más cerca de la realidad la de los escritores que la de los políticos.

La literatura es ficción, refleja situaciones y modos de vida que acercan a la  idiosincrasia de un colectivo sin necesidad de exactitudes de las que también carece la historia en la que lo habitual –afirma Baroja- es que los historiadores se copien unos a otros sin aludir a la procedencia.

Entiendo interesante el punto de vista de Baroja para, objetivamente, interpretar al personaje en El licenciado Vidriera y recordar la habilidad y espíritu crítico de Cervantes para sacar a la luz, bajo el trampantojo de novela de entretenimiento, injusticias y engaños. Ayuda también recordar cómo en el Renacimiento se rompieron los conceptos y jerarquías de la Edad Media con el desarrollo de las ciencias, la economía, las actividades mercantiles y la aparición de un capitalismo incipiente. El hombre liberado entonces de fuerzas sobrenaturales y espirituales a seguir, se encontraba perdido y sin normas a las que obedecer. En este contexto encontramos a Tomás Rodaja alienado por un bebedizo.

Lector que me sufres: estarás preguntándote  a que viene esto de  relacionar a un loco con las ciencias, el inicio del capitalismo las fuerzas sobrenaturales... Tal vez sea contagio, tal vez otra alucinación. Por extrañas influencias asocio la locura del protagonista con el impacto que supuso la irrupción de una sociedad nueva, con instituciones nuevas  en la que cada uno busca conseguir su beneficio al margen de los demás. ¿Pudiera Tomás Rodaja simbolizar el enfrentamiento con un mundo extraño y ajeno en el que lo que parece auténtico es mera apariencia? Tal vez sí.  Él, vidrio frágil y trasparente frente a un mundo opaco y duro se angustia, pasa de individuo auténtico a individuo inadaptado; y el magisterio de Cervantes nos hace reflexionar con humor sobre esta premisa a través de una mirada burlona con propósito de ejemplaridad.

La mirada del loco Vidriera es totalmente cuerda, genera comentarios saturados de enseñanza y salpicados de ironía con los que analiza la clase media y baja de la sociedad española: médicos, boticarios jueces, banqueros, criadas, pasteleros, casas de mancebía, arrieros, etc., con alusión -curiosa y deliberada, supongo- apenas superficial a la nobleza y el clero. A todos estos componentes de una sociedad alienada, denuncia por el uso partidista de su profesión buscando fama o riqueza. Los poetas merecen tratamiento aparte: los buenos alabados, los malos denostados: “de los malos, de los churrulleros, ¿qué se ha de decir sino que son la idiotez y la arrogancia del mundo?”.

Si aún estas ahí, lector amigo, habrás notado que estos comentarios míos comienzan allende la escena del membrillo -fruta que ahora está en sazón- la culpa es de mi tardía incorporación a la lectura de grupo. Aquella primera parte ha quedado suficientemente comentada por los lectores del Club y… ¡por qué no! Me atrajo sobremanera la conclusión de la historia.

Curado del filtro amoroso  Tomás Rodaja quiere ejercer su profesión y recuperar el tiempo perdido con resultado negativo. La sociedad, alienada, se presta a disfrutar de las ocurrencias de la locura pero no a comprender la verdadera dimensión de los desvaríos del presunto loco. Algunos captaron su mensaje la mayoría se reía; ni unos ni otros le prestan su apoyo cuando pretende con el mismo o mayor ingenio ganarse la vida: “Por las cosas que dicen que dije cuando loco, podéis considerar las que diré y haré cuando cuerdo”.

Tomás Rueda resulta atropellado por el licenciado Vidriera. El perturbado ve la alienación de la sociedad; esta se resiste a aceptar al cuerdo. Derrotado vuelve a Flandes logrando por las armas lo que la vida le negó por las letras: “dejando fama en su muerte de prudente y valentísimo soldado”.

Allá por noviembre del 2010 escribíamos para El Alfoz:

Alonso Quijano se transformó en don Quijote de la Mancha y éste nuevamente en Alonso Quijano. Don Quijote según mi opinión representa un ideal, una utopía. Lo irreal permanece, y muere Alonso Quijano el Bueno.

Un país se conoce mejor a través de su literatura.

Imagen: Flickr



4 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Sólo al loco le dejan desnudar, con su discurso, a una sociedad corrupta. Majaderías de un loco cuerdo, o de un cuerdo loco. Cuando recupera la cordura, ya no hay sitio para él. Sólo el heroísmo del soldado de Flandes. Una pica y a morir con honor.

Te incorporas tarde pero bien.

Besos, Paco.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué cierto es, porque en ella -en sus clásicos- , los autores reflejaron realidad, crítica, pesimismo y utopía. En España parece que solo siendo loco se puede ser libre...

coroentreaguas dijo...

El capitalismo incipiente.

En Flandes, a donde acuden nuestros soldados a buscar el reconocimiento que no encuentran en la patria, se empiezan a medir a los hombres por sus logros. Se desarrolla el comercio, la navegación, la economía... ¿Qué hacían aquellos soldados en aquellos pantanales? Más de uno, sin duda, decidió salir del charco y quedarse en aquellas riberas.

¿Cómo puedes conocer un país sin haber leído nada sobre él?

Myriam dijo...

En cierta manera, lo que hace Cervantes en boca del Lic Vidriera es des-encorcetar la sociedad, aunque sea por un breve lapso de tiempo.