Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 12 de junio de 2014

Etnografía y novela social. El rio que nos lleva, José Luis Sampedro


Es una novela deliberadamente social, ya que en ella planteé el problema de la pobreza, el caciquismo, el desarrollo, pero como resulta que no era de obreros marxistas pues algunos ya no la consideraban novela social. (José Luis Sampedro).

Haciendo gala de algunas dosis de osadía, bien podría afirmarse que El rio que nos lleva tiene  algo de tratado etnográfico de los gancheros como grupo social por cuanto estudia y profundiza sus prácticas sociales, culturales y laborales. Quisiéramos recoger en este primer apunte sobre la obra de José Luis Sampedro, esta última faceta: la laboral.

Los gancheros

La madera fue un recurso fundamental hasta la consolidación del hierro y el acero. De ella surgieron oficios que ocuparon por muchos años no solo a los habitantes de pueblos madereros, sino a muchos que a su reclamo llegaran de otras comarcas  en oficios como el resineo, el carboneo y la maderada, al margen de otros muchos más populares como carpinteros, carreteros etc. La lectura  que nos ocupa durante el mes de junio invita a centrarnos en la maderada (curiosamente una gran parte de los gancheros procedían de Chelva y otros pueblos de la provincia de Valencia).

Los gancheros transportaban los árboles, principalmente pinos, talados en los bosques del Alto Tajo a través de los ríos Tajo y Guadiela hasta  Aranjuez, Toledo, e incluso Talavera de la Reina para su posterior mecanizado y transformación. El oficio de la ganchería perduró hasta mediados los años 40 del pasado siglo, cuando las presas de Entrepeñas y Buendía, dificultaron la bajada de la madera, derivando el transporte al camión, más rentable que por el río.
Antes de que el árbol llegara al agua eran necesarias varias labores realizadas en el monte:
  • El apeo (cortar el árbol por el pie y derribarlo) se efectúa en los menguantes de luna de diciembre, enero y febrero, cuando la savia se concentra en las raíces a causa del frío. El corte se efectuaba con hacha, en el arranque de árbol.
  • El descortezado se hacía en la primavera, para no perjudicar la albura o madera exterior. Los troncos descortezados y desramados se apilaban en bloques llamados tinglados, establecidos cerca de los puntos de la saca.
  • La saca se efectuaba  en función de  las condiciones  del monte cuando el deshielo hacia crecer el cauce de los ríos.  La primera saca se hacía por medio de arrastre animal e incluso a hombro. Una vez apilada la madera a la salida del monte, el transporte a los embarcaderos se efectuaba en carros y tiros de bueyes o mulas.
El Maestre (Maestro de río) se presentaba con su tropa de gancheros, que ascendía algunas veces a trescientos hombres, al propietario de la madera, y ponía en marcha el equipo de gancheros que  le prestaban obediencia y subordinación, como si de un pequeño ejército se tratara.

Los vecinos de Chelva dedicados a la ganchería, acudían a ella con sus formas de vestir: amplias camisas o blusas, zaragüelles y espardeñas, faja y pañuelo a la cabeza,  y no usaban más herramienta que una vara larga con un gancho a la punta, más temible en caso de acometida que la mejor de las lanzas. Dormían  en el suelo al calor de las hogueras, para secar sus ropas, o en covachas; comían en sartenes comunes, judías, patatas o arroz y en algunas ocasiones, las típicas gachas.Como única fiesta disfrutaban del Viernes Santo y el Corpus Christi. Su jornal diario solía ser de de dos a dos cincuenta pesetas para una durísima jornada laboral de sol a sol.

La patrulla de gancheros se dividía en vanguardia, centro y retaguardia, formadas por cuadrillas de ocho hombres, un ranchero y una acémila al mando de un cuadrillero. A la cabeza de cada uno de los tres equipos iba un mayoral, bajo el mando  directo del gran ganchero, el Maestre. Las cuadrillas más significadas eran la cuadrilla “lantera” (la primera, la de delante) y la "zaguera" (la última, la de la zaga).

El entarimado de troncos de hasta diez mil palos, algunos de más de diez metros de  marchaba por el río conducido por los pastores del bosque flotante según lo permitía la corriente y los escollos del camino.

El ganchero no llevaba más equipaje que la ropa puesta, y cada quince días llegaba el ropero con un talego con la señal o nombre de cada uno en el que se recogía la muda (ropa de recambio) y algún recuerdo de la madre, la esposa, una hermana, o la novia consistente  en  nueces, castañas o manzanas, alguna prenda con el olor de la persona amada o una carta cariñosa si el/la remitente sabía escribir. La  llegada del ropero era comunicada por el Maestre y recibida  a lo largo del río con gritos de alegría y frecuentes bromas. Tenían establecido su propio código de comunicación: cuando un ganchero resultaba accidentado subían los ganchos en alto, en formas acordadas y acudían todos en su socorro.

Desde los pinares de Cuenca y de Guadalajara  la maderada  tardaba de cuatro a cinco meses en llegar a Aranjuez. La entrada constituía una ceremonia en la que los primeros palos conducidos por el Maestre eran recibidos como una fiesta por los vecinos de la localidad.

José Luis Sampedro ha contribuido de manera decisiva a mantener viva la memoria de los gancheros.En parte debido a su novela, la Asociación de Municipios Gancheros del Alto Tajo (Poveda, Peñalén, Peralejos, Taravilla y Zaorejas) organiza un encuentro, a finales del verano, sobre las aguas del Tajo, en homenaje a los hombres que antaño se dedicaban a llevar sobre el río las maderadas hasta los llanos de Aranjuez, donde se comercializaban.

El presente apunte ha sido posible gracias a la documentación recogida de:
  • Asociación de Municipios Gancheros del Alto Tajo.
  • Asociación de turismo de Castilla – La Mancha.
  • Maderadas y gancheros de José Luís Lindo Martínez. Cronista oficial de Aranjuez

7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¡Qué buena contextualización! Etnografía e ideología de la novela. Lectura obligatoria para arrancar.

Kety dijo...

Una entrada magistral para engancharse al "Rio que nos lleva"

Un abrazo

Myriam dijo...

Muy de acuerdo contigo en que es una relevación etnográfica y mil gracias por todas tus aclaraciones. A mi me encantó como los personajes de Sampedro, utilizan tan bien el lenguaje propio de los gancheros de por ahi.

Un beso, Paco y gracias, de nuevo.

Abejita de la Vega dijo...

Nos aportas una información interesantísima, Paco.

Nos enganchan los gancheros. Sentí no estar en la lectura del día 11, la obligación...

Besos, Paco.

Gelu dijo...

Buenas noches, Paco Cuesta:

Tomo nota de todo lo que explicas.
¡Cuánto esfuerzo y sudor le ha costado al trabajador ganarse el sustento para él y su familia!
¡Qué grande lo que se ha conseguido, en cuanto a cultura, libertad y derechos, para las generaciones actuales!
Y con Galerilla y Lucas, en la cuadrilla, me vino a la cabeza el poema de Miguel Hernández. Dejo el enlace, convertido en canción, en la voz de Víctor Jara.

Abrazos.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Fantástica entrada, sinceramente. Lo mejor para contextualizar la novela. Muchas gracias.

Un abrazo

lambe goa dijo...

tu blog es muy innovador y útil para mí. ¡gracias
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